Cuando se habla del huerto urbano, se suelen dar una serie de plantas, pero a la hora de plantar en casa, la terraza o el balcón, no todo lo que reluce es oro…

Es una de las causas que hacen que muchas veces no funcione, o el “agricultor urbano” se canse de luchar contra enfermedades y no tener apenas rendimiento. No es cuestión de que sean más o menos difíciles de cuidar, si no de escoger las plantas adecuadas para las situaciones concretas que tenemos en nuestro entorno.

Hay que pensar, para empezar, que son unas situaciones mucho más exigentes que las que se dan en tierra, en un huerta clásico. Pero hay buenas noticias, si lo hacemos bien, ¡hay una huerta urbano para todos!

Centrémonos en esas situaciones difíciles que tan a menudo se dan en los pequeños espacios que tenemos disponibles.

¿Un patio sin sol o una orientación norte entre edificios?

Es probablemente el reto más difícil…

Pero aunque parezca imposible, podemos tener una plantación variada combinando plantas de huerto y aromáticas.

Podemos sembrar frutillas, algunas variedades de hongos  (en general amantes de la sombra), que nos darán fruto desde el final del invierno hasta el inicio del verano. Hay que plantarlas al final del invierno, y como son perennes sólo es preciso renovar la planta en unos años, cuando dé menos frutos o se estropee por falta de agua en verano.

Las frutillas también pueden darnos buen resultado a la sombra, si cuentan con un buen macetón, pues necesitan más tierra.

Es perenne y se puede encontrar en primavera en los viveros, aunque el primer año dé poca fructificación (en verano). Al ser unos frutos de origen nórdico necesitan la sombra.
En cuanto a verduras y hortalizas tenemos bastantes especies.

La mayoría son cultivos de invierno, que como tales necesitan menor intensidad de luz. Lechugas, lombardas, canónigos y espinacas pueden crecer con luminosidad y sin sol. No estarán tan lozanas como con algo de sol, pero sí igual de sabrosas y sanas. Se pueden plantar en cualquier época del año (si compramos las plantitas ya germinadas); las semillas mejor al principio de primavera.

Como plantas trepadoras, para cubrir muros o vallas podemos plantar arvejas, que las sembramos en otoño, pues no les gusta el calor. Las chauchas se plantan en primavera, tras las heladas y tendremos flores y frutos todo el verano.

Otras especies muy interesantes, con un mínimo de sol son las cebollas, puerros, espinacas y rábanos; que podemos plantar en primavera u otoño. Simplemente, cuando alcancen buen tamaño, las recolectamos.

Algunas plantas aromáticas muy útiles también crecen sin sol directo: el cebollino y la menta no necesitan sol si tienen luminosidad, y la albahaca también se nos puede dar bien.

Se pueden plantar casi en cualquier época del año. Como ves, puedes tener hortalizas, verduras, aromáticas y ¡hasta frutas! El supermercado al completo (o casi). Un pequeño secreto es comprar plantones en lugar de sembrar semillas, pues las plantas serán mucho más productivas y estarán más libres de enfermedades.

FUENTE: Monapart